domingo, 25 de julio de 2010

Más de más de lo mismo: ¿JEC hasta las 20 horas?

Opinión que emití el martes 08 de junio de 2010 en el "foro de la educación chilena" del portal de Educar Chile, donde se pregunta ¿ Es viable extender la jornada escolar de los establecimientos que atienden a alumnos vulnerables hasta las 20:00 hrs?

¿Es viable extender la jornada escolar de los establecimientos que atienden a alumnos vulnerables hasta las 20:00 hrs? Efectivamente es viable. Es cuestión de convertirla en ley y de alguna manera se implementará a pesar de los costos sociales y pedagógicos que ello pueda significar. Esta idea no hace otra cosa que sincerar algo que viene aconteciendo desde la denominada municipalización de la educación (larga marcha hacia la privatización): la distorsión del rol educativo de la escuela y su transformación en mercancía de gran valor para quienes pueden lucrar con ella y en guardería para los sectores más pobres. ¿Acaso no fue eso lo que aconteció ya con la cuestionada jornada escolar completa? Mientras los sostenedores privados han venido construyendo magnas infraestructuras con dinero de todos los chilenos, en los sectores municipales las trabas burocráticas y camisas de fuerzas legales han limitado cumplir con el supuesto educativo de la JEC: permitir más y mejores aprendizajes.
Para el desarrollo artístico, cultural y deportivo que bien podrían significar esas horas JEC en los sectores más pobres no sólo se requiere voluntad sino recursos materiales y profesores especializados, directores pedagógicos y no simples extensiones horarias. Para los niños más pobres las horas JEC terminaron siendo guardería con más de lo mismo. Las escuelas pagadas y particulares subvencionadas antes de la JEC e incluso sin ésta venían en su mayoría entregando a sus estudiantes esa gama de talleres que se vendió en el discurso de la JEC. Hoy la extensión hasta las 20:00 es más de lo más de lo mismo. Se sincera el verdadero sentido que las escuelas y liceos han tomado para los sectores más pobres: ser guarderías de niños y jóvenes para prevenirlos de la delincuencia, el vagabundeo y todos los males sociales que hay más allá de las horas al interior de las escuelas. Esto sincera el trato de niños y padres hacia los profesores: ser tíos y tías. El colegio de Profesores tendrá que cambiar su nombre a Colegio de Tías y Tíos de Chile AG. En los registros estadísticos se deberá cambiar el concepto de alumnos por el de sobrinos. Y los padres de los sobrinos serán hermanos o hermanas de los profesores (¿de qué modo se llama al padre o hijo de un sobrino?)
Las escuelas se volvieron guarderías con la jornada escolar completa y la propuesta de extender el horario es extender el período de atención en la guardería. La cuestión no va por ahí. Pretender resolver todos los problemas sociales desde las escuelas es una ficción demagógica. No se puede esperar que la escuela atienda todos los males de este mundo neoliberal. No es cuestión de que si alguien se roba un televisor durante un período de terremoto automáticamente los sesudos de siempre recomienden incorporar en las escuelas un programa de cómo portarse bien en caso de catástrofes. La solución pasa por políticas de Estado para superar la pobreza y facilitar a los padres la posibilidad cierta de que sus hijos puedan tener una educación de calidad, pasa por crear condiciones materiales y socioculturales para que todos los padres de este país -y no una minoría- tengan los recursos económicos y los tiempos reales para apoyar la educación de sus hijos. Eso significa que deben mejorarse los sueldos para que la mayoría de la población tenga un trabajo estable y bien remunerado, es disminuir las horas de la jornada laboral para que se cumpla eso de 8 horas de trabajo, 8 de recreación y 8 de descanso y los padres puedan efectivamente acompañar a sus hijos en el estudio. Es implementar programas masivos de promoción del arte, la ciencia, el deporte y la participación ciudadana en todos los barrios de Chile, sobre todo en los más vulnerables, o sea más salas de cine, más bibliotecas, más recintos deportivos, más centros culturales. Incluye cambiar el sentido y propósito de los medios de comunicación de masas y transformarlos en un agente educativo que actáu en la misma línea de la escuela. Eso implica establecer por ley que los padres tienen derecho a asistir a las reuniones de apoderados de sus hijos y durante la jornada laboral a lo menos una vez al mes un par de horas para ser atendidos por el respectivo profesor jefe. Significa que el Estado debe establecer sanciones legales para los padres y madres que matriculan a sus hijos en las escuelas y durante el año nunca más supieron de ellos y llegan en abril o mayo del año siguiente buscando otra vez matrícula sin ni siquiera saber qué sucedió el año anterior. Significa que el Estado o la sociedad civil deben apadrinar a todos los niños pobres que no tienen detrás de ellos a un adulto responsable que se haga cargo de su proceso educativo. Significa recuperar el sentido educativo de la escuela y de la profesión docente:
No es cuestión de más horas sino de transformaciones más profundas en la vida económica, política y cultural de la mayoría de los habitantes de este país. La propuesta huele a podrido. No es neutra. Más hora de los niños en las escuelas más pobres significa más tiempo para que los padres trabajen tranquilamente, o sea, mayor explotación capitalista. La alternativa es más tiempo de los padres para educar a sus hijos y el tiempo justo para que las escuelas aporten al proceso educativo de las nuevas generaciones. La propuesta raya en la demagogia pues deja muchas interrogantes sin responder. ¿Podrá la comunidad educativa de una escuela decidir libremente si asume esa extensión horaria? ¿Habrá fondos especiales para financiar lo que se hará en dichas horas? ¿Quiénes trabajarán en ese período? ¿Serán los mismos directivos y docentes o ingresará un turno de recambio que ha sido licitado bajo la lógica de guardería educativa? ¿Estarán los niños en condiciones de asistir alrededor de 11 a12 horas diarias a la escuela (de 8:30 a 20:00 horas), si ya con la JEC la situación es agotadora física y mentalmente por muy entretenida que se postule?
Todo parece indicar que retornamos a los tiempos de la revolución industrial: padres y niños dedicando sus vidas exclusivamente a la reproducción del sistema. Obviamente esto es para las familias pobres. Se trata de que los futuros Oliver Twist no se conviertan en Cizarros, por eso hay que mantenerlos encerrados en las escuelas, es más dulce que estar bajo la tutela del SENAME.

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