martes, 27 de julio de 2010

Allende es el Presidente del Pueblo

Publicado en el Blog de Salvador Allende, un aporte de la Escuela Presidente Salvador Allende Gossens de El Bosque, durante la elección de los10 grandes chilenos /julio de 2008 y en el sitio web de la Asociación de Chilenos en Rusia el 22 de julio de 2008: http://www.chilenos.ru/noticia_celebraciones_del_centenario_de_salvador_allende_en_moscu.htm

¿Por qué Salvador Allende debe estar entre los grandes chilenos de nuestra historia?
Allende es el presidente del pueblo. No hay otro gobernante de Chile que se hiciese alma y cuerpo con las esperanzas y sueños del mundo popular de tener una vida digna. Muchos han apelado al voto popular y usado demagógicamente las demandas de los explotados. Allende vivió y murió haciendo realidad esos sueños de una vida digna para los obreros, campesinos, pescadores, pobladores, mujeres y jóvenes. Su trayectoria política está marcada por ese derrotero.
Al revisar su programa de gobierno y las transformaciones económicas, políticas y sociales que promoviera, no hay otro programa de gobierno en la historia de Chile que realizase lo que efectivamente pudo ser una segunda independencia nacional. La recuperación de las riquezas básicas, principalmente el cobre, para ponerlas al servicio del desarrollo del país; la estatización de la banca para usar esos recursos en beneficio de la mediana y pequeña industria; la ley 17.929 de 1972 para frenar la disolución de las comunidades mapuches e iniciar la restitución legal de sus tierras; la profundización de la reforma agraria hasta terminar con el latifundio; la Editorial Quimantú para que toda la población tuviese acceso a la literatura; la preocupación por la infancia materializada en la campaña del medio litro de leche; el proyecto de la Escuela Nacional Unificada, incomprendido en su época, que proponía un modelo educacional al servicio efectivo de la economía y del desarrollo democrático del país; son algunos ejemplos concretos que marcan la diferencia y ratifican su vocación revolucionaria, humanista y democrática.
La figura de Allende se agiganta en el contexto mundial. Muy pocos gobernantes tienen el honor de haber hecho de su vida política una consecuencia entre su discurso y su obra, particularmente en el cumplimiento de sus promesas políticas. Muy pocos han tenido la estatura ética de Allende para enfrentar la resistencia de los explotadores y opresores que ayer y hoy se oponen a los cambios que buscan democratizar la vida económica, política y social para que en este planeta no haya unos más humanos que otros, para que la dignidad y felicidad sea privilegio de toda la especie humana.
Allende abrió las fronteras diplomáticas hacia todos los pueblos del planeta, promoviendo la solidaridad y la cooperación en el llamado tercer mundo. Puso la preocupación por los grandes problemas de la humanidad como eje central de la política internacional. Sus palabras en la Asamblea de la ONU tienen plena vigencia en este mundo globalizado y sintetizan su vocación política de que no hay fronteras para ponerse al servicio de los pobres, de los explotados, de los oprimidos.
Todas las razones anteriores y muchas otras marcan una trayectoria inigualable de gobernante al servicio del pueblo que ofrendó su vida por una salida revolucionaria para superar la pobreza y marginalidad de los sectores populares; cambios estructurales que permitan poner la economía y la política al servicio de la mayoría, no de manera paternalista ni demagógica sino haciendo que el pueblo organizado y consciente de su realidad y de sus sueños, construya libremente su destino.
Samuel Leiva Cordero
Jefe del Departamento Técnico
Dirección de Educación Municipal de El Bosque

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